Tengo una idea dando vueltas desde hace un tiempo, ¿Cómo es posible que el progreso sea tan violento?, una flor, un árbol, un aroma, los pajaritos: son valores que se van perdiendo de a poquito; hachan, tiran, rompen, sacan, y hacen ruido, indignándonos con sus proyectos sin sentido. Demolieron la manzana de al lado de la plaza, para hacer un centro comercial tan grande y grasa. Sálvese quien pueda, sálvese quien pueda (quien pueda, que se salve). Cambian la fachada de la casa, les da verguenza, no nos enseñaron el valor de nuestra herencia; la vereda, el almacén, el kiosco, los reconozco; si los quitan yo me siento sapo de otro pozo. Las frutillas, los tomates, ahora no son tan ricos; porque les pusieron qué sé yo qué gen maldito, ¡ah, las rosas! eran espinosas y perfumadas, ahora no te pinchan, pero tienen olor a nada.
(Veo, oigo, huelo, toco, siento, pienso).
21 de noviembre de 2008
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