21 de noviembre de 2008

Desde una estrella al titilar me hará señales de acudir, por una luz de eternidad (cuando me llame, voy a ir): A preguntarle, por ese niño, que con su muerte lo perdí, que con 'nonino' se me fué; cuando me diga: Ven aquí; renaceré, porque: Soy la raíz del país que amasó con su arcilla, soy sangre y piel, del 'tano' aquel que me dió su semilla. Adiós 'nonino', que largo sin vos será el camino. Dolor, tristeza, la mesa y el pan; y mi adiós a tu amor, tu tabaco, tu vino. ¿Quién sin piedad, me robó la mitad al llevarte 'nonino'?. Tal vez un día, yo también mirando atrás como vos, diga adiós, no vá más. Y hoy mi viejo 'nonino' es una planta, es la luz, es el viento y es el río; este torrente mío lo suplanta, prolongando en mi ser, su desafío. Me sucedo en su sangre, lo adivino; y presiento en mi voz, su proprio eco; esta voz que una vez, me sonó a hueco cuando le dije adiós, adiós 'nonino'. Adiós 'nonino', dejaste tu sol, en mi destino; tu ardor sin miedo, tu credo de amor, y ese afán por sembrar de esperanza el camino. Soy tu panal y esta gota de sal, que hoy te llora 'nonino'. Tal vez el día que se corte mi piolín, te veré y sabré que no hay fín.

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