16 de septiembre de 2008

Siéntate y mira a través de la ventana, deja que los recuerdos lleguen a tu cabeza, cada uno de los momentos, de los numerosos besos que te han dado y que te darán. Deja de utilizar la razón por un momento y déjate llevar por lo que puedas sentir.
Cierra los ojos.
Respira hondo.
Ábrelos y mira a las estrellas.
Y ahora dime: ¿Alguna vez dejaste de pensar en mí? ¿Sigues anhelando el calor de mi cuerpo?

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